Cuando se habla de educación implícitamente imaginamos todas las costumbres, valores que nos pueden enseñar en la familia y aquella institución sagrada que es un espacio para el conocimiento, que ha recibido muchas críticas en el mundo, aquella escuela que ha estado influenciada por la escuela moderna, donde los saberes se encuentran descontextualizados de la vida cotidiana, donde la creatividad esta relegada por la necesidad moderna de la productividad, donde no se potencian las habilidades, sino que se forjan para las productividades modernas. Al aparecer la escuela no es un lugar de potencialidad humana, sino que se forja lo humano, pero se forja a través del espíritu de la época, en nuestros tiempos el sistema económico capitalista, teniendo la escuela que apegarse a las exigencias de este sistema.
En Finlandia se encuentra el sistema educativo más exitoso del mundo, donde apuestan por la educación y creen que la educación es un espacio de potencialidad, no solamente humana, sino también social, donde los saberes escolares no están regidos por un interés del sistema económico o que están basados en el fin último de la productividad, sino que también hay una apuesta por las artes, por el vivir contextual, donde la técnica no prima sobre las ciencias humanas y sociales, sino que hay una educación integral que permite ser crítico frente a los posibles diferentes momentos que surgen en la vida cotidiana, donde el arte de la cocina es importante como las matemáticas, y donde los niños que necesitan apoyo no son rechazado o tildados con algunos trastornos, sino que se le brinda un soporte para que él pueda continuar.
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